Otra vez Auswich
Antonio es un buen amigo mío al que aprecio de verdad. Tiene muchas buenas cualidades, pero una de las que más me gustan es que es un gran lector y sobre todo un gran prestador de libros. Esto no abunda, la verdad, ni los lectores ni los prestadores. Así que tener un amigo con el que poder hablar de libros y que está deseando dejarte los que no tienes es un valor a agradecer. Que conste que yo también se los presto :)
Hace unos días fue su cumpleaños y le pasa lo mismo que a mi, nos suelen caer varios libros. Hubo uno muy breve que ya lo terminó, así que ya me lo ha prestado, por aquí lo tengo y de él quería hablar.
Se trata de "El niño con el pijama de rayas". Su autor es un joven irlandés que ha tenido mucho éxito (John Boyne). Teoricamente es un libro juvenil, pero trata un tema realmente espinoso, como es el exterminio de los judíos por los nazis. Como digo está dedicado a lectores jóvenes, pero yo no le hago ascos a nada (soy fan confesa de Harry Potter, con eso lo digo todo) así que me puse con él en seguida.
Está escrito con una sencillez pasmosa. Toda la historia se narra desde la perspectiva de un niño de 9 años, que no tiene ni idea de lo que ocurre a su alrededor, y que se traslada de Berlín a Auswich porque su padre es nombrado por "El Furias" (Hitler, al que llama así por no saber pronunciar Fürher)comandante del campo de concentración, sólo que Bruno no sabe que es un campo de concentración. Piensa que Auswich es el nombre de su nueva casa, una casa gris, triste y fría donde no hay nadie con quien jugar. Un día se va a explorar siguiendo la valla metálica del campo, hasta que encuentra a otro niño de su edad, que nació el mismo día que él, sentado al otro lado de la valla. Aquí comienza una hermosa amistad entre los dos niños, ninguno de los dos entiende lo que está ocurriendo, y ambos lo viven desde su perspectiva infantil.
Un día Bruno tiene piojos, así que le rapan la cabeza. Al mismo tiempo la madre de Bruno decide que han de regresar a Berlín, ya que Auswich no es un buen lugar para que Bruno y su hermana crezcan, y así se lo comunican al niño. Este, quiere despedirse de su amigo. Nunca han jugado juntos, nunca se han tocado, así que decide que como despedida estaría bien colarse al otro lado de la valla por un agujero que conoce, y le pide a su amigo que le consiga uno de esos pijamas de rayas que llevan todos para que no le pillen la travesura.
Hasta ahí puedo leer. Y lo digo literalmente. Hace más de una semana que me he quedado ahí, y no consigo seguir con la historia, porque sé lo que va a ocurrir. Ultimamente estoy muy sensible, y me angustia pensar en el final de la historia. Diré además que he llorado al llegar a este punto, pensando en lo que va a ocurrir que aún no he leído, y hacía mucho, muchísimo tiempo que no lloraba leyendo un libro.
Es un libro infantil, pero yo, con 36 años, no puedo acabarlo. Todo lo que tiene que ver con el sufrimiento infantil me conmueve y me angustia, supongo que será por tener hijos. Me ha ocurrido ayer con el suplemento de "El País" donde venía la historia REAL de unos niños polacos robados de sus familias por tener aspecto ario, y que por azares del destino acabaron en Barcelona, huerfanos, desarraigados.
El mundo es bellísimo, pero dentro de la belleza se esconde también el infierno, y no sólo en épocas pasadas.

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del.icio.us
Hace muy poquito que terminé de leer "La elegancia del erizo", un libro de una autora francesa (Muriel Barbery) que ha tenido un gran éxito en su país.
Si alguien está leyendo o piensa leer "Ana Karenina", de Leon Tolstoi, que no siga leyendo este post.