Para David

Aquí estoy otra vez, la séptima, lanzando palabras al ciberespacio. En las otras seis te he dicho tanto, que me temo que voy a repetirme. Pero es que mis sentimientos hacia tí siguen siendo los mismos: amor puro, dolor puro. Echarte de menos es ya una rutina diaria, algo con lo que vivo y que me sigue prestando momentos de dulces recuerdos, de mucha morriña. Hace poco he conseguido algo fantástico, gracias a un "cacharrito" he podido pasar a formato digital los poco vídeos que tenía en los que tú apareces, que por cierto no los había podido volver a ver hasta ahora. Poder recuperar tus gestos, tu forma de andar, tu forma de sonreir, ha sido un regalo. Lloré mucho el primer día que los ví, pero reconozco que es un tesoro. ¡Y tu voz! practicamente la había olvidado, sin embargo, sería capaz de reconocerla en cualquier sitio.
Pero algo sí ha cambiado en estos siete años. Ya no estoy enfadada con el mundo, con Dios, conmigo misma. La amargura por fin ha desaparecido, no la pena, pero sí la angustia. Eso me permite vivir con tu recuerdo de una forma positiva, aunque la muerte y el positivismo parecen antónimos por definición. Ojalá pudiera decir con rotundidad que tú vives de una forma real, como un alma individual, en otra parte, en el cielo. No puedo hacerlo, y me da mucha envidia la gente que tiene esas convicciones por seguras, como tu cuñado. Lo que sí puedo decir con seguridad es que tu vida dejó huella en mucha gente, y que tu esencia vive en todas esas personas, en mí misma, en en resto de tu familia y tus amigos. Te pondré un pequeño ejemplo. Tú entraste en un grupo scout, y lo que eso influyó en tu vida de adolescente fue lo que me hizo a mi misma interesarme por el escultismo. A la mínima oportunidad que viste me convenciste para que yo también me apuntara, lo hice y también cambió mi vida. Allí conocí a los que hoy son mis mejores amigos y allí conocí a Jorge, tu cuñado. Bueno, pues aquello que tú comenzaste continúa, tu sobrino Sergio es ya un castorcillo!!! Parece una chorrada, pero yo veo tu huella en esto y en muchas más cosas, eso me ayuda a sobrellevar tu ausencia.
En cualquier caso, no puedo dejar de hablar contigo, tengo la sensación de que tú también lo necesitas, no me hagas razonar esto porque sería totalmente incapaz. Ya me gustaría a mí que fueras uno de esos fantasmas que dicen que existen por ahí, pero va a ser que no, que no me ayudarás en eso ;) Así que dejame decirte una vez más que te quiero, que te echo mucho de menos y que te llevo conmigo cada día.
Tu hermana,
Mariu

Meneame
del.icio.us

Es el título de un artículo más que interesante publicado en "El País Semanal" hace unas semanas.
De momento, estamos felices de ver contento a Sergio y vamos a disfrutar de cada momento. Aquí pongo unas fotos de su primera actividad como scout: de su entrada en formación y de su scouter poniendole la camisa al recibirle como miembro del grupo.


